“Aprovechar la cuarentena”: la academia lo hizo de nuevo

grumpy cat

Me llegan noticias de colegas (docentes de grado y posgrado) que exigen a sus tesistas y estudiantes un rendimiento igual o redoblado “porque ahora lo que más tienen es tiempo”, “porque hay que aprovechar”, etc.

Me rompe el corazón. Hemos llegado a un nivel de insensibilidad hacia el mundo, que parece que ya no nos corre sangre por las venas.

Amigxs, no sé si se dieron cuenta pero estamos pasando por una situación social TRAUMÁTICA. Las personas que transitan por nuestras aulas y oficinas están experimentando una o varias de estas circunstancias:

-Tienen que salir a trabajar, con el doble de tiempo que eso significa por todos los cuidados que hay que tener al entrar y salir, el miedo de la detención y escarnio en la calle, y con el fantasma constante del contagio.
-Tienen que adaptar tareas que eran presenciales al teletrabajo, lo cual para todxs significa el doble o triple de tiempo y esfuerzo.
-Están en una situación laboral precaria y no saben cuándo volverán a tener un ingreso.
-Forman parte de un grupo con mayor riesgo de contagio, debido a su edad o a condiciones preexistentes. Muchxs quizás no tengan una buena cobertura de salud.
-Tienen que ocuparse de las tareas de cuidado y crianza en la casa, que no tienen respiro y muchas veces recaen solamente en una persona “para no comprometer el trabajo” de otra, o porque *no hay* otra persona presente. Esto hace que haya personas que NO TIENEN UN MINUTO LIBRE. NI UN MINUTO no sé si se entiende el concepto.
-O no tienen a cargo las tareas de crianza o cuidado porque sus hijxs, xadres etc. están con otra persona, con la consecuente angustia de no poder verles ni cuidarles.
-Están pasando la cuarentena con una persona que les violenta física o emocionalmente y no pueden irse, ni siquiera salir de la casa para hablar con otro ser humano de sus problemas.
-Aun quienes están en la situación más privilegiada de todos los puntos anteriores, probablemente estén lidiando con enormes dosis de angustia y desesperación, por toda la batería de cosas que nos trae esta pandemia: desde no estar expuestxs al sol o al aire hasta no poder abrazar o tocar a nadie, desde estar preocupadx por algún ser queridx que está particularmente expuestx al virus o a la represión, hasta angustiarse leyendo las noticias del mundo, las tasas de muerte, y todos los ejemplos que estamos viendo día a día de lo basura que somos los seres humanos.

(Ni voy a entrar en cosas tan evidentes como que capaz ni tienen internet, ni computadora, ni un espacio privado para entrar en una videollamada, etc, porque quien no ve eso es porque no lo quiere ver)
Me parece innecesario, inadecuado e inconducente juzgar cómo cada persona procesa esta situación (qué es un privilegio y qué no, si hay que sufrir para ser “unx cuarentenerx cinco estrellas” o no). Pero me parece ABSOLUTAMENTE NECESARIO Y URGENTE que repensemos cómo nos relacionamos con nuestrxs estudiantes, tesistas, adscriptxs etc. y que siempre tomemos la vía de la compasión y la empatía ante seres humanos de quienes NO SABEMOS NADA. Ante la duda, sugiero que tomemos las medidas correspondientes a la situación más desaventajada: supongamos que estamos ante una persona que no puede seguir el mismo ritmo ni física, ni material, ni emocionalmente (quienes sí tienen tiempo y energía extra podrán “aprovecharlos” para otras cosas más importantes, por ej hacerle el aguante a sus amigxs por whatsapp o colaborar con alguna organización). Y, por otro lado, ¿Por qué deberíamos seguir el mismo ritmo? ¿QUIÉN NOS APURA? ¿Desde cuándo nosotrxs, que nos especializamos en Humanidades, en Ciencias Sociales, en el pensamiento crítico, ensalzamos como valor máximo la productividad y el APROVECHAR EL TIEMPO?

Grumpy Cat lxs está mirando. El peso de la historia recaerá sobre todxs nosotrxs y nos juzgará como académicxs desalmadxs y personas pobres de espíritu. Sepan que queda feo.